Daphne en Skagen

Benjamín Prado

Tú eras esta ciudad sepultada en las dunas,
su campanario blanco,
su Cielo sin Infierno,
su mundo sin caminos.

Tú eras el bosque rojo,
la canción de los búhos,
los alces que se acercan a las casas de Højen
para hacernos pensar en la nieve y en Pasternak,
para hacernos pensar en la muerte y la vida.

Hoy vuelvo a Skagen,
miro su sol del Norte,
los dos mares que se unen en el cabo de Grenen
igual que acero y plomo en una espada.

Tienes que imaginar que han pasado los años,
tú ya no estás
y yo voy a escribir:
- Hoy te he visto en la torre ciega de Sct. Laurentii,
en la casa de Ancher, en el Strandhotellet,
junto al faro de Grå.

- Hoy te he visto en la tumba verde de Holger Drachmann,
te he visto en la colina de Sømærket,
te he visto en el desierto de Sandmilen.

Tienes que imaginar
que esto no ocurre ahora:
estamos en Skagen y todo es como siempre,
el sendero a Tre Søstre,
la luz suave,
la arena en forma de delfin dormido.

Hoy
estabas
aquí,
lejos, a nuestro lado.

Benjamín Prado
Iceberg