agente de seguros que, con su gabardina
y su maleta de cuero, recorre las tabernas
de suelos de serrín
y va pensando
en la fragilidad de todas nuestras vidas.
Felipe Benítez Reyes
Escaparate de venenosFelipe Benítez Reyes
Escaparate de venenos Felipe Benítez Reyes

Apoyadas en plataformas rodantes y tiradas por muchos bueyes, las naves se deslizaron por la colina que separaba el mar Bósforo del Cuerno de Oro, cuesta arriba y cuesta abajo, en el silencio de la noche. Al amanecer, los vigías del puerto descubrieron, horrorizados, que la flota turca emergía ante sus narices, por arte de magia, en las aguas prohibidas.
Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío
31 de agosto
de mil novecientos cuarenta y uno.
Marina Tsvietaieva mira al suelo
después de la tristeza y las humillaciones,
escribe a tres amigos, entre ellos Nikoài:
- Y a mí discúlpeme, no pude más.
Después en Elabuga canta un mirlo
que ha aprendido a volar.
Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío

Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío

Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío
Álvaro Mutis
Los trabajos perdidos
Luis Antonio de Villena
Hymnica

z.Ana Isabel Conejo
Atlas
Mario Benedetti
Vivir adredeAna Isabel Conejo
Atlas
José Ángel Valente

Sergio González Rodríguez
El centauro en el paisaje
Alessandro Baricco
Tierras de Cristal

Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío
Italo Calvino
Felipe Benítez Reyes
El Equipaje Abierto
las mismas humedades de antaño. Sobre las paredes cuelgan, como grandes omos cansados, las mismas vistas del puerto, el Trostbrücke y las ruinas de St Nikolai. Las mismas canciones se derraman como lágrimas viejas por las comisuras de la gramola. En las mesas, dentro de los jarrones de siempre, se alzan los mismo tulipanes falsos.Rubén Abella
Las ciudades visibles

Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío
Jesús Ferrero
Las Noches Rojas

Alexis Díaz-Pimienta
Fiesta de Disfraces
ríos y las montañas historiados en la leonada grupa de los planisferios, enrolla uno sobre otro los despachos que anuncian el derrumbarse de los últimos ejércitos enemigos de derrota en derrota y resquebraja el lacre de los sellos de reyes a quienes jamás hemos oído nombrar; que imploran la protección de nuestras huestes triunfantes a cambio de tributos anuales en metales preciosos, cueros curtidos y caparazones de tortuga; es el momento desesperado en que se descubre que ese imperio que nos había parecido la suma de todas las maravillas es una destrucción sin fin ni forma, que su corrupción está demasiado gangrenada para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina. Sólo en los informes de Marco Polo, Kublai Kan conseguía discernir, a través de las murallas y las torres destinadas a desmoronarse, la filigrana de un diseño tan sutil que escapaba a la mordedura de las termitas. Italo Calvino
Las ciudades invisibles
el nombre de un muerto Carmelo Sánchez Muros
Memorias de Siete Leguas
Fernando Valverde
Álvaro Mutis
Los elementos del desastre
William Beckford
Vathek
William Beckford
Vathek
William Beckford
Vathek
Fernando Valverde
Razones para huir de una ciudad con frío