Mostrando entradas con la etiqueta Vetusta Morla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vetusta Morla. Mostrar todas las entradas

Profetas de la mañana

Hacia dónde caminan los besos inciertos 
cuando resbala la madrugada.
Peinamos  Gran Vía buscando huesos 
y luces verdes que nunca se apagan.
Alumbran las tragaperras profetas de la mañana.

Cuando nadie cierra por dentro y el sol hace de bisagra,
Comparto tu misma noria, la giro si no me paras.
En la Roma o en Palermo, en Gracia o
La Candelaria se acuesta la misma historia,
Soñando con ser soñada.

Estiramos la prórroga de este partido
Temiendo que el sol rasgue sus legañas.
Cruzamos los túneles sin aliento
Cuidando del otro con la mirada.
Camiones de la limpieza, auroras en la batalla.

Que tiemblen los Ministerios, que ardan las Embajadas.
Me subo a tu misma noria, la giro si no te enfadas.
En la Roma o en Palermo, en Gracia o
La Candelaria se acuesta la misma historia soñando con ser soñada.
 
Cuando nadie cierra por dentro y el Sol hace de bisagra
Comparto tu misma noria, la giro si no me paras.
En la Roma o en San Telmo,
En Gracia o en Malasaña se acuesta la misma historia,
Soñando con ser soñada. 


Vetusta Morla







Copenhague

Vetusta Morla





El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.

El valor para marcharse,
el miedo a llegar.

Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.

Un instante mientras los turistas se van.
Un tren de madrugada
consiguió trazar
la frontera entre siempre o jamás.

Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.

Ella duerme tras el vendaval.
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.