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Profetas de la mañana

Hacia dónde caminan los besos inciertos 
cuando resbala la madrugada.
Peinamos  Gran Vía buscando huesos 
y luces verdes que nunca se apagan.
Alumbran las tragaperras profetas de la mañana.

Cuando nadie cierra por dentro y el sol hace de bisagra,
Comparto tu misma noria, la giro si no me paras.
En la Roma o en Palermo, en Gracia o
La Candelaria se acuesta la misma historia,
Soñando con ser soñada.

Estiramos la prórroga de este partido
Temiendo que el sol rasgue sus legañas.
Cruzamos los túneles sin aliento
Cuidando del otro con la mirada.
Camiones de la limpieza, auroras en la batalla.

Que tiemblen los Ministerios, que ardan las Embajadas.
Me subo a tu misma noria, la giro si no te enfadas.
En la Roma o en Palermo, en Gracia o
La Candelaria se acuesta la misma historia soñando con ser soñada.
 
Cuando nadie cierra por dentro y el Sol hace de bisagra
Comparto tu misma noria, la giro si no me paras.
En la Roma o en San Telmo,
En Gracia o en Malasaña se acuesta la misma historia,
Soñando con ser soñada. 


Vetusta Morla







Summa Vitae

José Manuel Caballero Bonald

De todo lo que amé en días inconstantes
ya sólo van quedando
rastros,
marañas,
conjeturas,
pistas dudosas, vagas informaciones:
por ejemplo, la lluvia en la lucerna
de un cuarto triste de París,
la sombra rosa de los flamboyanes
engalanando a franjas las casa familiar de Camagüey,
aquellos taciturnos rastros de Babilonia
junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,
un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,
los prolijos fantasmas
de un memorable lupanar de Cádiz,
una mañana sin errores
ante la tumba de Ibn’Arabi en un suburbio de Damasco,
el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,
aquel café de Bogotá
donde iba a menudo con amigos que han muerto,
la gimiente tirantez del velamen
en la bordada previa a aquel primer naufragio...

Cosas así de simples y soberbias.

Pero de todo eso
¿qué me importa
evocar, preservar después de tan volubles
comparecencias del olvido?

Nada sino una sombra
cruzándose en la noche con mi sombra.

J.M. Caballero Bonald
Manual de infractores