Sahara

Les Très Bien Ensemble


Hier je suis arrivée de nuit au Sahara
Je veux y rester pour toujours
Tout près de l’Algérie
Je cesserai d’avoir ou de ne pas avoir
Luciole de l’Occident
C’est l’inmensité
Tu vois…je me suis rendue compte finallement
De nuit tu dois venir ici, en te connectant
Tu vois, je me suis rendue compte aujourd’hui
On m’a dessiné une fable ici
En me connectant
Quelle chaleur!
Une gorgée seulement un jour de soleil
Tout pourrait être pire et maintenant je le comprends…
Tu vois…je me suis rendu compte finallement
De nuit tu dois venir ici, en te connectant
Tu vois, je me suis rendue compte aujourd’hui
On m’a dessiné une fable ici
En me connectant
Les Très Bien Ensemble

Las Ciudades y la Memoria. 2 - Isidora

Italo Calvino

Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallos degeneran en riñas sangrientas entre los que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar a la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos.


Italo Calvino

Las ciudades invisibles

Cowan City - Amonit - Landing City














Cowan CityAmonitLanding city

Jacek Yerka

Puertos

Juan José Téllez
Viejos muelles de Bristol, oíd mi corazón amotinado.

Ojos como antorchas incendiando la noche
bajaban por el glaciar callejero de Hong Kong.

Hay un paquebote anclado en la húmeda calma
de Rotterdam, sin carga ni piloto.

Pero en la taberna de Recibe probé tus ojos
poblados como un galeón hundido para siempre
cuando buscaba la ruta de Cartagena de Indias.

Morena de La Habana, sentí fiebre en Charleston.

Zarpé de Vladivostok y derivé a Corea,
cautivo y a tu pairo como un delfín arponeado.

Al sur del cabo Stad, un buque bordeaba los fiordos:
larga noche del Báltico, rubias de Copenhague.

Reparábamos en Bilbao, bajo la lluvia en la ría:
hombros tatuados con muchachas y lugares,
pero yo no recordaba de donde procedíamos.

Viento de Rodas y olas de Samarinda.

Compré un pasaporte falso al hampa de Brisbane
cuando navegaba al mando de un turco tuerto.

Robé en Valparaíso su diadema dorada
a una millonaria que no la echó de menos.

Te besé en Asmara y te olvidé en Bombay,
oscura cortesana de Malabo,
con los brazos comidos por las hormigas.
Juan José Téllez
Trasatlántico

Las ciudades

Las mañanas radiantes, tus mañanas.
México, Nueva York, El Cairo, Múnich.

La luz del sol helada en Nueva York,
El Cairo de los dioses que son soles,
único sol radiante mexicano,
resplandeciente luz sin sol de Múnich.

Mi alma es un paisaje de este mundo.
Mi alma coronada entre tus muros.
Tus muros las ciudades de mi mundo,
mañanas de mis ojos tus mañanas.

Las tardes luminosas del Hipódromo.
El fin que fue corona del principio
en Estambul, que fue Constantinopla.
Las radiantes mañanas de tus ojos.

II

Mis ojos despentando tus ciudades,
la tarde oscurenciendo mis mañanas,
la tarde sin tus luces coronada,
las sombras de la tarde entre mis muros.

Mi mundo sin tus muros coronado,
la soledad, el cerco sosegaba,
las sombras despejándose en mi alma,
las mañanas de luz en tus ciudades.

No hay mañanas triunfantes, tus mañanas,
sólo muros creciendo entre las sombras,
las sombras de tus tardes en mis ojos,
las noches de tu alma en mi mirada.

Corona de luceros mis ciudades,
la historia entre las sombras de la tarde,
mi alma liberada entre los muros,
recordando mi mundo y tus ciudades.

Julia Barella

C.C.J. en las ciudades