Cristales de Bohemia

Joaquín Sabina


Vine a Praga a romper esta canción
por motivos que no voy a explicarte,
a orillas del Moldava
las olas me empujaban
a dejarte por darte la razón.

En el Puente de Carlos aprendí
a rimar cicatriz con epidemia,
perdiendo los modales:
si hay que pisar cristales,
que sean de bohemia, corazón.

Ay! Praga, Praga… Praga
donde el amor naufraga
en un acordeón.
Ay! Praga, darling, Praga
los condenados pagan
cara su rendeción.

Ay, Praga, Praga, Praga,
dos dedos en la llaga
y un santo en el desván.
Ay! Praga, darling, Praga,
la luna es una daga
manchada de alquitrán.

Vine a Praga a fundar una ciudad
una noche a las diez de la mañana,
subiendo a Mala Strana,
quemando tu bandera
en la frontera de la soledad.

Otra vez a volvernos del revés,
a olvidarte otra vez en cada esquina,
bailando entre las ruinas
por desamor al arte
de regarte las plantas de los pies.

Ay! Praga, Praga… Praga
donde el amor naufraga
en un acordeón.
Ay! Praga, darling, Praga
los condenados pagan
cara su salvación.

Ay! Praga, Praga… Praga
donde la nieve apaga
las ascuas del tablao.
Ay! Praga, darling, Praga
lágrima que se enjuaga
en Plaza Wenceslao.

Ay, Praga, Praga, Praga,
dos dedos en la llaga
y un santo en el desván.
Ay! Praga, darling, Praga,
la luna es una daga
manchada de alquitrán.



Summa Vitae

José Manuel Caballero Bonald

De todo lo que amé en días inconstantes
ya sólo van quedando
rastros,
marañas,
conjeturas,
pistas dudosas, vagas informaciones:
por ejemplo, la lluvia en la lucerna
de un cuarto triste de París,
la sombra rosa de los flamboyanes
engalanando a franjas las casa familiar de Camagüey,
aquellos taciturnos rastros de Babilonia
junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,
un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,
los prolijos fantasmas
de un memorable lupanar de Cádiz,
una mañana sin errores
ante la tumba de Ibn’Arabi en un suburbio de Damasco,
el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,
aquel café de Bogotá
donde iba a menudo con amigos que han muerto,
la gimiente tirantez del velamen
en la bordada previa a aquel primer naufragio...

Cosas así de simples y soberbias.

Pero de todo eso
¿qué me importa
evocar, preservar después de tan volubles
comparecencias del olvido?

Nada sino una sombra
cruzándose en la noche con mi sombra.

J.M. Caballero Bonald
Manual de infractores

París

e.e. cummins

Sky over Paris (e.e.cummins, 1933)
Paris;this April sunset completely utters 
utters serenely silently a cathedral
before whose upward lean magnificent face 
the streets turn young with rain,


spiral acres of bloated rose 

coiled within cobalt miles of sky 
yield to and heed 
the mauve 
               of twilight(who slenderly descends, 
daintily carrying in her eyes the dangerous first stars) 
people move love hurry in a gently


arriving gloom and 
see!(the new moon 
fills abruptly with sudden silver 
these torn pockets of lame and begging colour)while 
there and here the lithe indolent prostitute 
Night,argues


with certain houses
e. e. cummins

Atlas Geográfico Universal, 1972

Felipe Benítez Reyes
Allí estaban los mares, en azules cautivos;
las estepas, el viento entre los montes, los jardines
que extenúa el invierno. Allí estaban los ríos,
los polos metafísicos. El mundo entre unos límites.

Allí estaban marcados con colores vivaces
los países remotos y el lugar que era el tuyo.
Los grandes lagos eran una mota en el aire,
las ciudades soberbias cabían en un punto.

... Lluvia tras el cristal.
                                    En cuadernos cuidados
copiabas esos nombres que eran su propio eco:
regiones que sonaban a reino imaginario,
ínsulas que sabían en la boca a secreto.

La infancia viaja siempre por sus mares inmóviles
a ciudades que tienen las luces apagadas.
(El Sur hecho desierto, y tan nevado el Norte,
y allá lejos los oros sobre el oro de Asia...)

Aprenderte sus nombres, y pensar cómo era
aquel mundo infinito trazado en miniatura,
como se guarda el tiempo en un reloj de arena.
Y saber que algún día la vida sería tuya.

                      Y ese firme soñar.

Felipe Benítez Reyes
Las Identidades

En Route

Christina Rosetti
Farewell, land of love, Italy,
Sister-land of Paradise:
With mine own feet I have troddej thee
Have seen with mine own eyes:
I remember, thou forgettest me,
I remember thee.

Blessed be the land that warms my heart,
And the kindly clime that cheers,
And the cordial faces clear from art,
And the tonge sweet in mine ears:
Take my heart, its truest, tenderest part,
Dear land, take my tears.

Christina Rosetti