London Town



Emily Loizeau & Andrew Brid
London town
My heart is falling down
Will it break on the ground
For you
I'm in love in London town

Je cherche la bonne recette
Qui fait que si tout s'arrête
Ma peine resterait discrète
Discrète

Mais nous nous sommes envolés
Oui nous nous sommes soulevés
Et j'ai peur de mon coeur
Cassé

London town
My heart is falling down
Will it break on the ground
For you
I'm in love in London town

Deux oiseaux dans l'espace
Ton reflet dans la glace
Mon chagrin qui ne passe pas

Et ce doux souvenir
De nous va-t-il vieillir
Comme une carte trop pâle
Trop pâle ?

Y a-t-il un élixir
Une formule à écrire
Pour prolonger la fête
La fête ?

Pour réveiller Juliette
Avant que les coeurs ne s'arrêtent
Pour recoller les miettes
Les miettes ?

London town
My heart is falling down
Will it break on the ground
For you
I'm in love in London town



Berlín

Jesús Ferrero

- Hace diez años - comentó Lucrecia -, la noche tenía ya este mismo espesor de selva de hormingón, y al fondo de todos los encuentros y desencuentros, los amores y desamores, se oían los mismos tambores contumaces: ese ritmo del corazón del que hablamos y que nos persigue desde la infancia...
- Sí, hace diez años la noche estaba ya desgarrada.
- Claro que lo estaba, aquí y en toda Europa, sólo que aquí, en Berlín, ese desgarrón no se sentía ni se siente como una absoluta pesadilla, quizá porque en Berlín es otro el estilo de vivir y otro el estilo de compartir ese mórbido calor que depara la derrota - me dijo con una voz roca y suave, y de pronto sonrió como sonríen las chicas en la noche de Berlín.
Le miré a los ojos y tuve la impresión de que decía la verdad. Un calor especial se sentía allí.
El arte podía ocultar el aquí y escamotear el ahora, pensé, pero allí, en ese instante, el arte no ocultaba nada porque era en sí mismo la vida: una mirada vaga o explícita, una sonrisa tal vez extraña, una copa que estalla junto a la chica de medias rojas, una copa que estalla en la memoria y nos obliga a mirarnos de otra forma bajo las luces del bar. Una bomba que cayó, que cae, que caerá, y esa sensanción que comunican a veces los berlineses de que todo está perdido, o se perdió, o se perderá, y esa pérfida calidad que da a las sonrisas la quiebra continua de la verdad.
Todo en Berlín es algo más que derrota.

Jesús Ferrero

Lucrecia Temple. Encuentro en Berlín

Consejos para extranjeros

Jorge Riechmann
En la ciudad donde no puedas
decir la verdad,
decirla.
En la ciudad donde puedas
decir la verdad, trabajar
para convertirla en mentira.

Jorge Riechmann

Cuaderno de Berlín, 1986-1987

Lisboa

Felipe Benítez Reyes

No Fernando Pessoa, sino ese
agente de seguros que, con su gabardina
y su maleta de cuero, recorre las tabernas
de suelos de serrín
y va pensando
en la fragilidad de todas nuestras vidas.

Felipe Benítez Reyes

Escaparate de venenos

Los destinos cruzados

Felipe Benítez Reyes
Alguien repite el nombre
de una ciudad que nunca ha visitado
y con esa palabra
designa la vida, la cifra, le da forma
a un frágil espejismo
de altas torres y plazas y mercados
alegres - y bandadas
de espantadas palomas, surgidas
del sombrero de copa del Gran Ilusionista,
el toque de campanas vespertino.

Alguien mira la noche cayendo como un fruto
maduro de la nada sobre el mar, y ve unos barcos
partir, y se pregunta
qué ocurrirá allá lejos, en países
cuyos nombres conservan
el dorado prestigio del café, la madera y las espadas,
y en qué puerto, en qué alegre taberna
brindaría y con quién al celebrar
la venta del marfil o del cacao.

En una plaza con palomas
a la sombra de altas torres,
alguien repite el nombre melodioso
de una ciudad que nunca ha visitado.

Más allá de estos mares,
en un bar de los muelles,
un hombre se entretiene
en mirar en el mapa
esta alejada orilla, y se imagina
sus plazas con bandadas de palomas,
sus bulliciosos bares y casinos
de juego, sus mujeres...

Alguien, en cualquier parte
de otra ciudad desconocida,
repite el nombre de una ciudad
desconocida, tan lejana
de aquí, tan lejos
esta ciudad de aquélla
de su nombre de plata y aventura.


Felipe Benítez Reyes

El Equipaje Abierto